23 julio 2013

La historia del Pirata Barbanegra

Su reinado de terror duró apenas dos años (1716-1718), pero Barbanegra dejó tal impacto en la imaginación popular que su época fue conocida como la Edad de Oro de la Piratería. Su nombre real era Edward Teach y nació probablemente en Bristol, aunque no existen datos fiables sobre su infancia y juventud. Algunos relatos proclaman que llegó a tener 14 mujeres, pero tampoco hay documentación que lo pruebe. Sí se sabe que la última fue Mary Ormond, natural de Bath, en Carolina del Norte.


Teach impresionaba por su elevada estatura, a la que añadía una imagen impactante: le gustaba mostrarse en público tocado con un aparatoso tricornio con plumas y armado a conciencia convarias espadas, cuchillos y una pistolera con tres juegos de pistolas de diversos calibres. Para rematar, acicalaba su poblada barba oscura con mechas de cañón que le colgaban como adornos navideños y que encendía cuando entraba en combate. Quienes le vieron luchar decían que se parecía al diablo, con su terrorífica mirada y una nube de humo en torno a la cabeza. En ese sentido, fue el verdadero inventor del look pirata.

Se inició de marinero muy joven y en los años de la Guerra de Sucesión española (1700-1713) navegó en barcos corsarios por aguas del Caribe, cerca de Jamaica. En algún momento se unió a la tripulación del pirata británico Benjamin Hornigold, quien se retiró en 1716 aprovechando una amnistía del gobierno inglés a los corsarios. Entonces Teach tomó el mando y con su barco, el Queen Anne?s Revenge, expolió a fondo el Caribe y la costa atlántica de América del Norte durante dos años. Su táctica favorita consistía en perseguir barcos mercantes y encaminarlos a canales de navegación peligrosa que él conocía bien, para abordarlos y apoderarse de todos los objetos de valor, comida, licor y armas que llevaran. 

Por ese procedimiento, Teach y sus hombres capturaron seis navíos y derrotaron al buque de guerra de la Royal Navy Scarborough, que iba armado con 30 cañones. Gracias a la poderosa flota que reunió en la costa atlántica de Norteamérica, Barbanegra estableció varios refugios piratas en Bahamas, Carolina del Sur y Carolina del Norte, a cuyo gobernador Charles Eden pagaba regularmente a cambio de impunidad. En mayo de 1718, Teach protagonizó una de sus acciones más sonadas al bloquear el puerto de Charleston con el Queen Anne?s y otros cuatro bajeles, cercar la ciudad y secuestrar a varios ciudadanos prominentes, por cuya libertad pidió un rescate insólito: una caja de medicinas. Cuando la recibió, Teach liberó a sus prisioneros y se hizo a la mar. Al parecer no era tan fiero como proclamaba su leyenda.

En todo caso, los comerciantes de los enclaves atlánticos perdieron la paciencia ante las fechorías deBarbanegra y pidieron ayuda al gobernador de Virginia, que envió en su persecución dos balandros al mando del teniente Robert Maynard. Este alcanzó a la flota pirata junto a la isla de Ocracoke el 2 de diciembre de 1718, cuando la mayoría de la tripulación de Barbanegra estaba en tierra. Los hombres y cañones de Maynard superaban a los piratas en proporción de tres a uno, que salieron derrotados en el desigual combate. Teach recibió cinco balazos y varias heridas de sable antes de caer. Maynard lo decapitó y colgó su cabeza en el patio de la guarnición de Hampton. 



Fuente

21 julio 2013

El Periodico de Villena : Cartas al Director

El Periodico de Villena : Cartas al Director:

El locutor de la Retreta, don Primitivo Gil, opina lo siguiente: “Ha sido una Retreta clásica. No se mete con nadie, no ofende a nadie. Hace crítica generalizada. No hay mala intención. Ha sido en plan jocoso y divertido.”



No fue así, realmente. Repase, por favor, la retrasmisión y párela en Nazaríes y Piratas. En la primera, verá a Benedicto XVI en el papamóvil, rodeado por un grupo numeroso de jóvenes con camisetas de la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) bailando alrededor, y dos o tres de ellos, comiendo a dentelladas unas hostias enormes cayéndoles por la boca a trozos. Parecían animales enloquecidos. ¡Qué vergüenza! Después de tener tan cerca la inolvidable Vigilia de Cuatro Vientos, con cientos y cientos de miles de chicos y chicas adornando, en fervoroso silencio, al Santísimo. Esta adoración eucarística quizás haya sido el momento más conmovedor de estas jornadas. La Asamblea, precedida por el sucesor de Pedro, puesta de hinojos ante la Hostia, en un silencio orante que cortaba el aliento.

Los Piratas, por su parte, bautizaron el papamóvil como “AGAPITUS XVI”, el cual aparece, bendiciendo frenéticamente, rodeado de monjas y obispos, bailando como locos.

La llegada a Madrid de Benedicto XVI, personaje relevante y de respeto al margen de la fe de cada cual, es un acontecimiento mundial en tanto que la motiva una nueva Jornada Mundial de la Juventud y significa un pregón de espiritualidad y convivencia en un mundo que apesta materialismo.

Nuestra España constitucional –aconfesional- no limita a nadie su libertad por razones de fe. Pero algunos, han entendido que el laicismo es agresivo. Ser ateo o agnóstico es respetabilísimo, tanto como lo contrario; pero resulta ridícula y esperpéntica la postura del antiteo (anti-dios), un espécimen creciente que se manifiesta en la calle y arremete al prójimo porque no piensa como él.

“Quien es capaz de perseguir a otro por sus ideas o burlarse de él, no es progresista, ni indignado, ni revolucionario… es, lisa y llanamente, un totalitario irredento que bebe en las fuentes del peor comunismo o el más depurado fascismo”.(1)

¿Se imaginan que un líder político, musical o de opinión, reuniera en una capital europea a cientos de miles de chicos y chicas de los cinco continentes? Pues en Madrid, un hombre anciano, lo ha conseguido. Y sólo por ello, la oposición cerril resulta una lección total de intolerancia. Todo lo contrario a la Democracia. Para esos DOS MILLONES DE JÓVENES y para el anciano Papa que los citó en Madrid, por lo menos, RESPETO.