18 junio 2007

Barbanegras Solidarios

Durante el fin de semana del 15, 16 y 17 de junio se celebraron las Jornadas Solidarias a favor de la Asociación de la Fibromialgia. El año pasado ya vinieron varios sujetos, incluyendo al Pirata Cristiano, pero este año la asistencia fue mayor.
En breve, presentaremos fotos de tal evento.

06 junio 2007

La vida de Barbanegra


El Capitán Barbanegra era inglés, y probablemente nacido en 1680. Su nombre real era Edward Teach, si bien algunos historiadores mantienen que su apellido era “Thatch” o “Drummond”.

Cuando era un muchacho pasó a formar parte de la tripulación de un navío corsario inglés que anclaba en Jamaica. Los corsarios eran marineros autorizados por la Corona Británica para atacar y saquear los barcos de otros países. Así pues, con el beneplácito de la Reina Ana, el corsario Teach se curtió en mil batallas contra los buques franceses y españoles durante la Guerra de Secesión Española. Al final de la guerra, era un experimentado ladrón y un consumado navegante. Entonces se incorporó a un grupo de piratas en el Mar Caribe.


El intrépido Teach no tardó en alzarse Capitán, y pronto consiguió su propio barco: un buque francés llamado “La Concorde de Nantes”, capaz de cargar hasta 300 toneladas y armado con 20 cañones. Aun así, le incorporó 20 cañones más y le cambió el nombre por el de “Queen Anne’s Revenge” (“La venganza de la Reina Ana”). Este barco era extraordinariamente ágil y manejable, y podía transportar una tripulación de hasta 250 piratas.

La mayoría de los barcos mercantes transportaban simplemente, grano, trigo o barriles de ron, así como ropa, herramientas, armas y municiones para los ejércitos de las colonias. Prácticamente ninguno transportaba tesoros, tal y como los entendemos hoy en día. Una vez consumado el saqueo, los piratas dividían el botín en partes iguales según un código muy estricto, si bien el Capitán y los primeros oficiales recibían mayor parte. En algunas ocasiones, el barco abordado era también parte del botín, que solía pasar a manos del segundo oficial.

Teach se dejó crecer el cabello y la barba, lo cual ayudó a impulsar la fama y el poder que estaba adquiriendo como el más temible de los piratas. Comenzó a llamarse a sí mismo Barbanegra. Se hizo trenzas en la barba adornadas con cintas y, durante los abordajes, se insertaba entre el pelo mechas impregnadas en azufre a las que prendía fuego, creando así un terrorífico aspecto, rodeado de humo e iluminando su cara y ojos oscuros. Además, iba equipado con 6 pistolas cargadas colgando en la bandolera del pecho, aparte de su espada (la espada que portaban los piratas se denominaba “cutlass” en inglés, literalmente se traduce “machete”. Era más corta que una espada tradicional, ya que debía poder utilizarse para el combate tanto arriba como debajo de la cubierta). Por ello, mucha gente al verlo pensaba estar frente al mismo diablo.

Durante los dos años siguientes, Teach realizó cientos de asaltos en las costas del Caribe, del Atlántico y en Norteamérica.

Entre sus hazañas más notables se encuentra la batalla en contra del “HMS Scarborough” inglés, un buque de guerra cargado con 30 cañones al que venció.

Algunas leyendas, avaladas por dudosas fuentes, cuentan que en una ocasión disparó en la rodilla a uno de sus oficiales, añadiendo que, “si no les disparaba de vez en cuando, se iban a olvidar de quién soy”. Otra dice que, en cierta ocasión, estando toda la tripulación completamente borracha, propuso “fabricar nuestro propio infierno, a ver cuánto podemos resistir”. Seguidamente, bajaron a la bodega, se encerraron allí y prendieron fuego a varias marmitas de azufre, intentando respirar hasta casi morir asfixiados. Todos desistieron de su empeño, pero fue Barbanegra el último en salir. No obstante, la gran mayoría de estudiosos no considera estas historias como hechos verídicos.

Pero sin duda alguna, la acción más conocida de Barbanegra es el asedio a Charleston, en Carolina del Sur, Estados Unidos. En mayo de 1718, Barbanegra situó el “Venganza de la Reina Ana” junto con tres barcos más ligeros en los accesos al puerto de Charleston, y durante una semana saquearon todos los buques que se acercaban o partían del puerto. En uno de los mercantes viajaban varios de los ciudadanos más acaudalados de Charleston. Barbanegra los hizo prisioneros y pidió a las autoridades de la ciudad un rescate por sus vidas consistente en un cargamento de medicinas para atender a sus hombres. Una vez obtenido, liberó a los rehenes y mandó a su flota abandonar el asedio y dirigirse a Carolina del Norte.

Así, cerca de Beaufort, abandonó una de las naves, y otras dos (incluyendo el “Venganza de la Reina Ana”) encallaron en un bajío. Barbanegra quedó pues con un solo barco menor, llamado “Libertad” y algunos de sus mejores hombres. Muchos pensaron que lo hizo a propósito, para quitarse la carga de una tripulación tan extensa y así poder acumular más ganancias.

La protección que el gobernador de Carolina del Norte, Charles Eden, le proporcionaba a cambio de sus sobornos se convirtió al poco tiempo en el perdón real. Así pues, Barbanegra dejó la piratería y se casó (por decimocuarta vez) en Bath Town con una joven de tan sólo 16 años.

Tan sólo unos meses después, Teach volvió a reunir a sus hombres de confianza y retornó a la piratería. Se estableció en la ensenada de Ocracoke (Carolina del Norte), donde cobraba peaje a todo el que quisiera pasar, y revendiendo lo robado a los habitantes de la zona, quienes toleraban estas actitudes porque los precios que Barbanegra fijaba eran muy inferiores a los de las mercancías legalmente importadas por los ingleses.

Esto no tardó mucho en llegar a los oídos de Alexander Spotswood, gobernador de Virginia, quien, actuando totalmente fuera de su jurisdicción, envió una pequeña flota del ejército inglés al mando del Teniente Robert Maynard.

Barbanegra fue avisado de la llegada de esta flotilla, lo que le permitió ofrecer una resistencia terrorífica a base de cañonazos. Maynard, excelente estratega, ordenó a la mayoría de sus hombres esconderse bajo cubierta, esperando que los Piratas les consideraran en inferioridad y les abordaran en la cubierta de su propio barco. Finalmente, Teach y sus hombres cayeron en la trampa urdida por el teniente inglés, y abordaron la cubierta de la fragata “Ranger”.

Durante la batalla ambos capitanes se encontraron en un duelo a espada, siendo el vencedor el militar inglés. No obstante, según se cuenta, fueron necesarias más de 25 heridas, incluyendo 5 balazos, para acabar con Barbanegra.

La cabeza de Teach fue cortada y colgada de la proa como advertencia a otros piratas.

El tesoro de Barbanegra no ha sido jamás hallado, puesto que “sólo el diablo y él” conocían su ubicación exacta.



BIBLIOGRAFÍA:

Enlace en Wikipedia (inglés)
Enlace en National Geographic (inglés)
Enlace en alabarda.net